VAGINITIS NI MUTIS

Actualmente casi todas las mujeres padecen esta dichosa infección alguna vez en su vida, por no decir varias.
Muchas toxinas de nuestra mala nutrición son descargadas a través de la vagina creando un ambiente propicio para el crecimiento de hongos, bacterias y todas sus familias.
Los flujos claros son los menos graves, los blancos suelen ir acompañados de quistes, mientras que los verdes suelen indicar una tendencia a desarrollar cáncer en los órganos reproductores, aquí ya estamos hablando de infecciones crónicas, es decir, de palabras mayores, ya que la mujer se siente cansada, con apatía además de los síntomas antes mencionados que le impiden llevar una vida normal.
Pero cuando vamos al médico alopático nos recomienda que nos hagamos duchas vaginales con productos químicos que introducimos en nuestra vagina que alterará nuestra flora bacteriana creando más oportunidades para seguir teniendo infecciones reiteradas.
Estos profesionales de bata blanca también nos recetan antibióticos como si fueran chocolatinas, que éstos no distinguen entre la bacteria peligrosa y culpable con las bacterias buenas.
La ‘disbiosis intestinal’ que es un conjunto de trastornos como desequilibrio en las bacterias intestinales normales, parásitos intestinales, excesiva proliferación de hongos y aumento de la permeabilidad intestinal está relacionada y es causa de vaginitis crónica entre otras enfermedades como migrañas, artritis, enfermedades autoinmunes y alergias alimentarias.
Cuidemos nuestro cuerpo con un estilo de vida con mejor comida, comida nutritiva; alejemos nuestra mente de pensamientos negativos y estrés; mantegamos relaciones sanas y amorosas. Así conseguiremos alejar la vaginitis de nuestra vida. No te dejes engatusar por los antibióticos, ellos son los culpables de volver a caer en la misma piedra.

MUCOSIDAD EN LOS MÁS PEQUEÑOS DE LA CASA

Últimamente estoy observando que cada día hay más niños, menores de cinco años, con problemas de mucosidad.
Hay una obsesión excesiva por parte de los pediatras a aconsejar a las mamás que den a sus hijos proteína animal (cordero, pollo, ternera, huevos) desde edad muy temprana, cuando sus órganos inmaduros, todavía no están desarrollados para digestiones tan laboriosas. Aquí comienza el problema de la mucosidad.
Siendo los mocos un sitio idóneo para la aparición de virus e infecciones de todo tipo, desde gripes o resfriados comunes hasta la conocida cándidas u hongos.
Además de la proteína animal (no le vamos a echar toda la culpa a ella) hay ciertos alimentos que son propensos a crear mucosidades: harinas, panes, bollería, trigo, avena, arroz blanco cocido, dulcificantes concentrados, salsas que contengan vinagre, vinagre, miel, frutas, zumos, azúcar, quesos y por supuesto la leche de vaca, leche de soja, o de avena, siendo la de vaca y la de avena las que más mucosidades crean y productos fermentados.
Si eliminamos estos alimentos y añadimos kuzu veremos cómo el instestino de nuestro pequeño se recupera y las mucosidades desaparecerán.
No queramos ir deprisa con nuestros hijos, todo a su momento y en cantidades equilibradas para no saturarlos y crear conflictos en su minúsculo y delicado cuerpo.
Por tanto, preocupémonos por darles lo mejor, dándoles amor, cariño y una nutritición acorde a su edad.

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