DIARREA: DESCOMPOSICIÓN INTESTINAL

Una diarrea que dura unos tres días y es moderada, no debe preocuparnos, al contrario, significa que nuestro organismo se está limpiando haciendo una buena eliminación, así que no deberemos pararla ni estorbarla sino dejarla que siga su curso. Pero si dura más de tres días es que se está convirtiendo en un mal funcionamiento.
Toda diarrea es un aviso de nuestro cuerpo de que algo hemos comido que es nocivo, tóxico o estaba en malas condiciones y que es mejor eliminarlo cuanto antes; o que estamos pasando un momento emocional que no queremos aceptar o asimilar o que no queremos responsabilizarnos de él. También decir que cualquier diarrea puede ser síntoma de una enfermedad oculta o una que está en camino, desde un simple resfriado hasta una diverticulitis, por ejemplo.
Debemos reponer fluidos y electrolitos y eso lo podemos hacer incluyendo en nuestra alimentación sopas, verduras cocidas en forma de sopas o cremas, algas que nos remineralizan…
Durante unos días debemos centrar nuestra alimentación en Kuzu (tres veces al día), en arroz integral de grano redondo más cocido de lo normal y en crema de arroz para los más peques o mijo bien cocinado acompañado de una variedad de alga y verduras bien cocidas como la zanahoria (eliminando toda solanácea:patata, tomate, pimiento y berenjena) y dos sopas diarias de hatcho miso (la mejor variedad para estos casos y media cucharadita por toma).
Lo de eliminar la fibra no significa ahora que dejemos de tomar arroz integral y nos pasemos al blanco, al contrario, el arroz integral nos ayudará a recomponer nuestra flora ya que ayuda a los estreñimientos como a cortar las diarreas, es un alimento adaptógeno. No soy partidaria de tomar varios días arroz blanco, otro ‘cuento chino’, ya que corta el síntoma pero no arregla la raíz del problema.
Lo que se tiene que conseguir es que la diarrea desaparezca pero que sigamos evacuando diariamente con consistencia.
Lo importante es hacer caso a nuestro instinto y si percibimos que sólo es pasajero pues relajarnos, no impacientarnos ni preocuparnos más de la cuenta sino actuar con los consejos anteriores y dejar al cuerpo que elimine y se reequilibre para no tener que tomar ningún medicamento antidiarréico que lo descompondría todo mucho más.

SÍNDROME del COLON IRRITABLE (SCI)

El SCI, que parecen las siglas de un cuerpo especial de policía secreta, es una enfermedad bastante incomprendida, mal diagnosticada y a casi todo el mundo que tiene problemas intestinales, sin razón científicamente probada, le ‘endosan’ esta enfermedad. Vamos, que hace de enfermedad intestinal multiusos. Pero tenemos que saber que casi todos, en un momento dado, hemos experimentado puntualmente los síntomas de un SCI y se convierte realmente en un problema serio cuando empieza a formar parte de nuestra vida diaria.
Podemos definirlo como una enfermedad gastrointestinal que presenta espasmos musculares e inflamación del intestino grueso, con dolores abdominales y alternancia de diarreas y estreñimiento pero sin tener una causa orgánica ya que en las exploraciones no se revela ningún mal funcionamiento de los órganos. Lo que si se sabe es que los intestinos se encuentran en un movimiento contínuo con exceso de borborigmos (ruidos y borboteos intestinales).

MUCOSIDAD EN LOS MÁS PEQUEÑOS DE LA CASA

Últimamente estoy observando que cada día hay más niños, menores de cinco años, con problemas de mucosidad.
Hay una obsesión excesiva por parte de los pediatras a aconsejar a las mamás que den a sus hijos proteína animal (cordero, pollo, ternera, huevos) desde edad muy temprana, cuando sus órganos inmaduros, todavía no están desarrollados para digestiones tan laboriosas. Aquí comienza el problema de la mucosidad.
Siendo los mocos un sitio idóneo para la aparición de virus e infecciones de todo tipo, desde gripes o resfriados comunes hasta la conocida cándidas u hongos.
Además de la proteína animal (no le vamos a echar toda la culpa a ella) hay ciertos alimentos que son propensos a crear mucosidades: harinas, panes, bollería, trigo, avena, arroz blanco cocido, dulcificantes concentrados, salsas que contengan vinagre, vinagre, miel, frutas, zumos, azúcar, quesos y por supuesto la leche de vaca, leche de soja, o de avena, siendo la de vaca y la de avena las que más mucosidades crean y productos fermentados.
Si eliminamos estos alimentos y añadimos kuzu veremos cómo el instestino de nuestro pequeño se recupera y las mucosidades desaparecerán.
No queramos ir deprisa con nuestros hijos, todo a su momento y en cantidades equilibradas para no saturarlos y crear conflictos en su minúsculo y delicado cuerpo.
Por tanto, preocupémonos por darles lo mejor, dándoles amor, cariño y una nutritición acorde a su edad.

REGENERACIÓN INTESTINAL CON KUZU

Hemos tomado mucha cantidad de proteína animal, azúcares y alcohol en muy poco tiempo, así que nuestro cuerpo es incapaz de asimilar tal cantidad de alimentos ingeridos estos días. Por tanto, muchos de ellos se quedan en el intestino creando putrefacciones y otros, son expulsados por nuestro cuerpo en forma de diarrea.
Tenemos los intestinos saturados, así que desde aquí te ofrezco la oportunidad de conocer el Kuzu (Pueraria hirsuta matsum o lobata):nos va de maravilla después de tantos atracones.
Cualquier alteración en nuestros intestinos va a crear una serie de putrefacciones y fermentaciones saturando a nuestro hígado, que se verá incapaz de eliminar todas las sustancias tóxicas formadas en el intestino.
Si quieres alimentos que alimenten nuestra bacteria Lactobacilus de nuestro intestino deberíamos tomar: alcachofas, toda la familia de los Allium (cebollas, puerros, cebollinos…), y alimentos fermentados como kefir, yogur ecológico de cabra, chucrut (col fermentada), miso y tempeh (soja fermentada).
Os aseguro que tomando Kuzu durante un tiempo, notaréis como se regula vuestro intestino, dejando a un lado los estreñimientos o las diarreas.

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