CARNE en los MÁS PEQUEÑOS.

Quiero que reflexionemos por un momento. Nuestra dentadura es la que nos dice si nuestro sistema digestivo está preparado para asimilar ciertos alimentos. Así, los molares y premolares están diseñados para moler los cereales; los incisivos para cortar frutas y verduras; y los caninos para cortar la carne y el pescado.
Es imposible que un bebé sin la dentadura completa pueda asimilar la carne.
Por tanto, la vida de un bebé en los dos primeros años de su vida tiene las capacidades de masticación y de digestión inadaptadas a las características de la carne. Su intestino es muy permeable y su flora intestinal todavía no está totalmente desarrollada por tanto es imposible que digiera las proteínas animales y el gluten de trigo y centeno.
No soy partidaria de introducir la carne antes del año de vida y la retrasaría hasta la aparición de sus colmillos y muelas ya que nos revelan que su aparto digestivo ha llegado a un estado suficiente de madurez.
Si seguimos el curso de nuestro desarrollo, es a los siete años de edad en la niña y a los ocho en el niño, cuando nuestro hijo tiene todos su órganos desarrollados, los dientes de leche son reemplazados por los permanentes y puede entonces compartir la alimentación del adulto pero siempre controlando el uso de sal.

ADICTOS AL AZÚCAR: PURA QUÍMICA CEREBRAL.

Si nos adentramos en nuestro cerebro encontraremos causas químicas que nos indican porqué somos adictos a cualquier tipo de dulce.
Cuando una persona le viene el ataque loco de ganas de dulce es porque tiene una mayor necesidad de serotonina, dopamina y betaendorfina.
Cuando ansiamos locamente algo (generalmente azúcar, alcohol, tabaco…) es una manera de decirnos nuestro cuerpo que necesita una combinación de sustancias químicas distinta a la que está recibiendo.
Una cantidad buena de serotonina es la clave para sentirnos tranquilos y centrados. Lo mejor para obtener lo que se necesita es tomar algo en pequeña cantidad rico en carbohidrato complejo a las cuatro de la tarde o por la noche antes acostarse. La gente con tendencia depresiva tendría que consumir más hidratos de carbono complejos (cereales integrales) para estimular su producción de serotonina.
. Si alguna vez deseamos carne una de las razones puede ser porque necesitemos dopamina. Un poco de proteína, animal o vegetal, en nuestras comidas principales hará estabilizar nuestro nivel de azúcar en la sangre.
Una manera para descubrirnos nutricionalmente hablando, sería escribir un ‘diario nutricional’.
podemos dejar de ser adictos al azúcar si introducimos hidratos de carbono complejos, proteína animal o vegetal, verduras de la estación, haciendo ejercicio regular, exponiéndonos al sol y logrando conectar nuestro cuerpo-mente con la comida.

LA MALA FAMA DE LA CARNE

Actualmente, no sé si deberíamos seguir llamando carne a la carne.
Pero lo que ocurre actualmente es que, es casi imposible encontrar carne de calidad, de buena calidad y segura. Por esto escribo este artículo, para ofreceros la verdadera realidad del mundo animal, la verdadera crueldad y el verdadero engaño al consumidor.
se instaura la industria ganadera, donde los animales ya no ven el sol, confinados en hábitats super reducidos y cebándolos con hormonas, antibióticos, corticoides y piensos a base de restos de vísceras y soja transgénica.
Cuando llega esta carne a nuestra cocina tenemos que tener cuidado con unas sustancias químicas que pueden desarrollar cáncer en el intestino grueso.
Los niños que consumen cantidades excesivas de salchichas, tienen más riesgo de contraer leucemia, a causa de los compuestos nitrosos que se producen en las salchichas industriales como las utilizadas para hacer perritos calientes. Al igual que los pescados, la carne también puede provocar infecciones de microbios.
. La Salmonella puede causar diarreas e infecciones crónicas en otras partes del cuerpo.
La E.Coli, la llamda O157:H7, se incia con diarrea sanguinolenta y trastornos renales, sobre todo en niños, y en algunos casos produce la muerte. En Estados Unidos han habido muchos casos de muerte de niños a causa de la gran ingesta de hamburguesas.
lavar bien los cuchillos, tablas de cortar, encimeras y nuestras manos después de manejar la carne cruda y nunca tocar o utilizar cuchillos para cortar otros alimentos si no han sido lavados.
La triquinosis es una enfermedad que se asocia a la infección de carne de cerdos poco cocinada alimentada con desperdicios de otros animales infectados.
La enfermedad EEB (encefalopatía espongiforme bovina), esta infección no se puede destruir al cocinar y puede causar en los humanos causa pérdida de coordinación, demencia y al final al muerte.
El problema de las hormonas sexuales que se añaden a los piensos y se inyectan al ganado tiene consecuencias como el desarrollo de las mamas en chicos y chicas, pubertad precoz, quistes ováricos en niñas pequeñas, etc.
Todo lo que cuento, es deplorable, y conocemos muy poco de las técnicas insalubres que se están utilizando tanto a vacas como a pollos, pavos, patos, cerdos y muchos más.
No quiero convencer a nadie que se haga vegetariano, yo no lo soy, pero debemos saber que la carne que nos venden en los supermercados y en las carnicerías ya no es carne auténtica.

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