Los Primeros MIMOS para tu BEBÉ.

Toda la información que aquí os expongo es recogida de dos mujeres excepcionales en el mundo de la Ginecología y la Alimentación Macrobiótica Infantil: Aveline Kushi (mujer de Michio Kushi) y la Doctora Christiane Northrup. Mujeres conocedoras y expertas en este campo tan fascinante como es la Crianza de tu hijo.
Las primeras tres semanas se le deben dar baños calientes una vez por día para suavizar y facilitar el proceso de cambio. En el agua caliente disolveremos nuka, es decir, salvado de arroz. Al lavarlo suavemente se activa la circulación de la sangre en sus extremidades, teniendo un efecto similar al masaje shiatsu, activando y armonizando el flujo de energía y los meridianos.
Se deben utilizar fajas de algodón en el abdomen para que el ombligo cicatrice bien. La faja de algodón es usada desde tiempos ancentrales en Japón, se llama hara-maki (como rollito del hara) para calentar el hara, el Centro de energía abdominal.
Debemos evitar las pomadas preparadas con óxido de zinc y para mantener la piel seca podemos aplicar polvo de kuzu.
Lo ideal sería volver a la antigua forma de criar, utilizando pañales de algodón y lavarlos con jabón natural secándolos al sol.
Es importante asegurarse que el abdomen de nuestro bebé esté siempre cubierto, por tanto el hara-maki es excelente (podemos hacer nuestro hara-maki casero con una bufanda o tela de algodón ). Es la zona donde es más fácil que se coja frio.
La forma más natural de dormir es de espalda, si duerme boca abajo indica una debilidad crónica en el sistema digestivo.
Deberá dormir sin almohada grande y con la cabeza apuntando al Norte para que cargue energía vibratoria.

CARNE en los MÁS PEQUEÑOS.

Quiero que reflexionemos por un momento. Nuestra dentadura es la que nos dice si nuestro sistema digestivo está preparado para asimilar ciertos alimentos. Así, los molares y premolares están diseñados para moler los cereales; los incisivos para cortar frutas y verduras; y los caninos para cortar la carne y el pescado.
Es imposible que un bebé sin la dentadura completa pueda asimilar la carne.
Por tanto, la vida de un bebé en los dos primeros años de su vida tiene las capacidades de masticación y de digestión inadaptadas a las características de la carne. Su intestino es muy permeable y su flora intestinal todavía no está totalmente desarrollada por tanto es imposible que digiera las proteínas animales y el gluten de trigo y centeno.
No soy partidaria de introducir la carne antes del año de vida y la retrasaría hasta la aparición de sus colmillos y muelas ya que nos revelan que su aparto digestivo ha llegado a un estado suficiente de madurez.
Si seguimos el curso de nuestro desarrollo, es a los siete años de edad en la niña y a los ocho en el niño, cuando nuestro hijo tiene todos su órganos desarrollados, los dientes de leche son reemplazados por los permanentes y puede entonces compartir la alimentación del adulto pero siempre controlando el uso de sal.

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